Origen del budismo zen

Buda era un hombre normal, aunque de noble cuna, ya que era hijo del rajá del clan de los Shakya. Nació hace 2.600 años en un pequeño reino del norte de la India, a los pies del Himalaya. Recibió una buena educación intelectual, física y artística, una formación destinada a hacer de él un noble perfecto.

bouddhaEstatua de Buda en el Templo de la Gendronnière

La vida tenía todo para complacerle, amaba a su mujer, amaba a su hijo… pero tomó conciencia de la enfermedad, de la vejez y de la muerte, unidas inexorablemente a la condición humana. En ese momento, inspirado por el encuentro con un religioso, Shakyamuni vuelve su atención hacia las escuelas filosófico-religiosas tan numerosas en la India de su tiempo. Deja a su familia, abandona el palacio, se adentra en el bosque con los ascetas y decide consagrarse a resolver el sufrimiento de la condición humana, a alcanzar la paz.

Estudia y practica las corrientes filosóficas de la época, algunas espiritualistas, otras materialistas; pero ninguna le satisface. Al final, casi desesperado, impulsado por una gran determinación, se sienta en la postura de dhyâna (zazen), decidido a no moverse hasta haber resuelto el problema de la vida y de la muerte.

Cuenta la historia que, tras haber atravesado todos los estados infernales de la ignorancia, la avidez y la aversión, tras haber vencido todas las ilusiones, encuentra en él la paz suprema y eterna. Llega hasta su corazón, naturaleza original, vacío de forma. A partir de entonces se le llama Buda, el Despierto, Shakyamuni, el Sabio silencioso del clan de los Shakya.

Continuará su postura sentada, clarificando el problema del sufrimiento: ¿cómo aparece, cómo se desarrolla, cómo liberarse de él? En ese momento establece los fundamentos de la enseñanza que expone durante toda su vida a sus contemporáneos.

Tras haber encontrado el camino del corazón y haberlo recorrido, es el primero que define una doctrina unitaria y razonable para la mente humana. Atravesó todas las ilusiones y se levantó sin miedo bajo un cielo vacío.

A partir de su despertar dedica su vida a invitar a sus hermanos a liberarse y a ayudar a los demás a hacerlo.

Sus enseñanzas dan forma a los sutras del canon búdico. Pero no olvidamos que se sentó en equilibrio, totalmente inmóvil, sin pretender nada, que despertó y comprendió el origen del sufrimiento así como su remedio.

Buenas gentes se unieron a él y se convirtieron en sus discípulos. Uno de ellos, Mahakashyapa, fue su sucesor y transmitió a su vez la esencia de la enseñanza a Ananda… Esta transmisión, de persona a persona, de maestro a discípulo, se ha perpetuado sin interrupción hasta nuestros días.

Nosotros, que practicamos zen, somos discípulos de Shakyamuni Buda: oímos su enseñanza, continuamos su práctica. Éste es el origen del budismo zen.

Taiun Jean-Pierre Faure.